Truchas a la cazuela. “Truiticultura” en Montalegre | Portugal

Dado que la temporada de pesca no comenzará hasta la primavera de 2013, hemos hecho una pequeña excursión hasta un criadero de truchas en Montalegre (Portugal) para pescar unas piezas y preparar con ellas esta Cazuela de truchas y vino blanco de O Ribeiro.

Las protagonistas de esta jornada de “truiticultura” en el país vecino han sido las truchas variedad “arco iris”, traída desde América hace bastantes años y que actualmente coexiste en los ríos y embalses gallegos con la apreciada trucha salvaje.

Una receta sabrosa, económica y sencilla la que os proponemos hoy.

Las truchas “arco iris” tienen una característica banda de colores situada a lo largo de cada lado. Tiene manchas oscuras en la cabeza, cuerpo, aletas dorsales y cola. Es de crecimiento rápido y longevidad corta; vive entre cuatro y cinco años.

De carne blanca, sabrosa, es un alimento muy nutritivo y bajo en grasas. Admite múltiples usos en la cocina, todos ellos sencillos, como prepararlas fritas,  a la plancha, al horno, “a la navarra”, “a la sidra”, en cazuela o en escabeche.

Las piezas que hemos “pescado” son de unos 250-300 gr., un tamaño adecuado para una ración. Al final del post os relatamos con más detalle nuestra aventura de “truiticultura” en Montalegre (Portugal).

 

Ingredientes:

2 truchas por persona (250 gr. unidad)
1 kg de patatas
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
1 cebolla
2 dientes de ajo
Aceite de oliva
1 vaso de vino blanco Ribeiro
Unto (grasa de cerdo)
Sal

Dificultad: fácil
Tiempo: 45 minutos 
Para 4 personas

 

Preparación de la receta

Las truchas: si compráis las truchas en la pescadería pedid que os las limpien para freír. En el caso de tenerlas enteras, su limpieza es sencilla: lavadlas bien, cortadles las aletas, abridlas por el vientre con un cuchillo y desviscerarlas.

Cuando se fríen enteras se les deja la cabeza pero en la receta de hoy vamos a retirarla, y el resto del cuerpo lo cortamos en 3 pedazos.

En la receta tradicional gallega de Truchas fritas, se usa el unto (grasa de cerdo curada) para darle un toque especial al aceite, y en esta elaboración vamos a usarlo también. Si no disponéis de él no os preocupéis, podéis preparar igualmente la receta sin este ingrediente.

 

Pelamos los dientes de ajo y les damos un golpe para estallarlos y que luego aporten más sabor al aceite. Ponemos abundante aceite en una sartén y a temperatura media, echamos el ajo y un dado de unto, y dejamos que se vayan friendo. Una vez doradito el ajo, retiramos.

Salamos al gusto las truchas. Subimos el fuego y en el mismo aceite bien caliente freímos los trozos de trucha por ambos lados. En cuanto veamos que la piel está tostada, los retiramos y colocamos sobre papel absorbente para que escurran bien el aceite.

El sofrito: picamos la cebolla en juliana y los pimientos en tiras. En una cazuela o tartera de barro (nuestro caso), vertemos el aceite de freír las truchas usando un colador.

A fuego medio vamos sofriendo: primero el pimiento, un poco más adelante la cebolla, y dejamos que se cocinen unos 10 minutos.

Mientras se van sofriendo las verduras, pelamos las patatas, las cortamos en dados y las freímos en aceite bien caliente. Las retiraremos antes de que estén fritas por completo, ya que le daremos luego en la cazuela el último toque.

Pochadas las verduras, añadimos los pedazos de trucha y dejamos que se incorporen los sabores de la trucha durante un par de minutos.

Incorporamos las patatas en dados y un vaso de vino blanco de la D.O. O Ribeiro. En esta receta he utilizado un vino blanco Reboreda, que tuve oportunidad de conocer en la visita de realizamos en septiembre a su bodega.

Tapamos nuestra cazuela y dejamos que se evapore el alcohol y reduzca la salsa, aproximadamente unos 10 min. a fuego medio. Servimos caliente en la mesa en la misma tartera/cazuela de la elaboración.

Pase de fotos del proceso completo de la receta:

 

“Truiticultura” en Montealegre (Portugal)

 

En la localidad portuguesa de Montalegre, fronteriza con Ourense y Galicia, encontramos justo antes de la señalización de población, un desvío a la derecha que nos lleva hasta un familiar y pintoresco criadero de truchas, donde uno tiene la posibilidad de pescar sus propias truchas y luego llevárselas para su casa.

Es toda una aventura pasar allí un rato intentando pescar alguna trucha en un pequeño estanque que han dispuesto para esta actividad. Siendo domingo, vemos a familias enteras con niños, intentando que algún ejemplar pique en el anzuelo. Allí disponen de unas cañas, un cebo (granos de maíz) y tras unos minutos de “adaptación al medio” las truchas van cayendo en el cubo.

Son de un tamaño medio, de entre 250-300 gr., y una vez pescas las suficientes te diriges a una caseta donde el encargado te las pesa, las pagas  (estaban a 4,90€/Kg) y te las llevas empaquetadas para casita.

Decir que tienen también al lado del estanque una parrilla y unas mesas para que puedas prepararte unas truchas a la brasa, y degustarlas allí mismo, pero os recomiendo la opción de acercaros a un restaurante de la zona y que os las preparen.

Justo en la frontera con España hay un restaurante portugués que concertándolo con ellos, te permiten llevarte unas truchas de Truiticultura y ellos te las cocinan fritas o a la plancha.

 

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6 comentarios

  1. Jamás comí las truchas así..tiene buena pinta!!

     
  2. José Luis Oliveira

    Fantástica receta Rubén. En los próximos días cae en mi mesa. Saludos Rubén.

     
  3. La trucha no es de los pescados que suelo cocinar pero así preparada apetece y mucho.
    Un saludo

     
  4. Pues un pescado estupendo y bien baratito, ahorabien, yo creo que necesita ser cocinada con una gracia extra, que es la que le has dado tu en esta receta, Rubén!!

     
  5. Ni mata ni engorda

    Mi buena sintonía con las truchas viene ya de cuando era un niño, ya que mi abuelo paterno era una buen “pescantín” y en aquellas épocas de bonanza en los ríos gallegos, siempre traía el cesto de mimbre lleno de truchas salvajes.
    No digo que no me gusten las truchas fritas, que son muy sabrosas, pero he intentado darle un poco de gracia al tema y dado el resultado, os aseguro que la tiene.
    Graciñas por vuestros comentarios y a hacerse la receta en casa.

     
    • Calos Tateto

      Rubén, puido ir de pesca ata que “Drako” lle roeu as botas,….jjjjjjjj,…. que recordos,. do avó, do “viejo” como o chamaba a avóa Inés

       

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