Torrijas de leche y crema de orujo de Galicia

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Las torrijas son las estrellas de la Semana Santa y la Cuaresma, pero desde que era un niño, en casa las recuerdo en cualquier época del año. Son tan sencillas y gustan tanto, que se hacen siempre que hay un poco de pan duro sobrante.

A partir de la receta tradicional de las “torradas” (como le llamamos en casa), le hemos dado un toque de la “terriña”, con una rica Crema de orujo.

Lo importante para las Torrijas es que el pan sea por lo menos del día anterior, pero también os vale pan de varios días. Al estar duro será más consistente y aguantará mejor cuando lo empapemos en la leche.

Yo he utilizado una barra de pan sobrante del día anterior, y han resultado esponjosas y crujientes. Actualmente es habitual también encontrar pan especial para torrijas. Igualmente podéis hacerlas con Pan de Brioche, con el que os saldrán más esponjosas. 

La crema de orujo le da un toque dulce especial, aunque también hace que solamente sean aptas para adultos. Si queréis prepararlas para toda la familia, bastará con no añadírsela durante la elaboración. Y en el caso de que no podáis conseguir la crema de orujo, la podéis sustituir perfectamente por crema de whisky o de ron.

 

Ingredientes:

1 barra de pan del día anterior
1 litro de leche
200 ml. de crema de orujo de Galicia
3 huevos grandes
1 palo de canela en rama
1/2 piel de un limón pequeño
150 gr. azúcar blanco + 1 cucharada de canela en polvo
Aceite de oliva virgen extra

Dificultad: fácil
Para 8 personas
Tiempo: 25 min.

 

Preparación de la receta

La clave del rico sabor de estas torrijas reside en el infusionado de la leche junto a la crema de orujo. Lo primero va a ser lavar bien el limón, y pelamos la mitad de su piel, procurando que no lleve parte blanca en su interior, que tiene sabor amargo.

En un cazo, vertemos la leche y la crema de orujo, mezclamos bien y ponemos a calentar. De esta manera se evaporará parte del alcohol. Antes de que hierva, retiramos del fuego, y añadimos la piel de limón y la canela en rama. Dejamos enfriar e infusionar la leche durante 10-15 minutos. Es importante que esté la leche tibia o fría antes de continuar.

Cogemos 2 platos hondos: en uno echamos la leche colada y en otro batimos los huevos. Cortamos el pan de rebanadas de unos 2 cm. de ancho y las vamos colocando en la leche, que se empapen bien por ambos lados.

En una sartén amplia, echamos abundante aceite de oliva y calentamos. Cuando coja temperatura y esté bien caliente, pasamos el pan con leche al huevo, mojamos por ambos lados y directamente a la sartén.

Freímos las torrijas por ambos lados, hasta que estén doradas. Retiramos y reservamos sobre papel de cocina absorbente, para que escurran el exceso de aceite.

En otro plato, mezclamos el azúcar con  la canela. Escurrido el aceite, pasamos aún en caliente las torrijas por esta mezcla por los dos lados. Las pasamos finalmente a la fuente para servir en la mesa y una vez enfríen, listas para degustar. En casa las comemos frías pero esto según gustos, también hay quién las consume templadas.

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