Croquetas de pulpo

Croquetas Pulpo

Siendo gallego y ourensano, tenía que ser el pulpo uno de mis “preferidos” en la cocina. Es muy versátil, hace que cualquier elaboración esté deliciosa, y si algo nos sobra podemos utilizarlo para recetas de aprovechamiento como estas croquetas caseras.

Os detallo un paso a paso sencillo para conseguir unas croquetas crujientes por fuera,  cremosas por dentro y con un intenso sabor a pulpo. También podéis utilizarlo para hacerlas con otros ingredientes.

Ingredientes (14-15 unidades):

75 gr. de harina
350 ml. de leche
40 ml. de aceite de oliva
1 cebolla/cebolleta mediana
Pulpo: cabeza o 1 rabo
Agua de cocción del pulpo
Sal
Rebozado:
2 huevos
Pan rallado (100 gr.)
Harina
Aceite de oliva

Para 4 personas
Dificultad: Fácil
Tiempo: 30 minutos

 

Preparación de las croquetas

Antes de nada, debo recomendaros que siempre que sea posible que utilicéis Pulpo de Galicia en vuestras recetas, es un valor seguro en cuanto a calidad y sabor. Si no lo encontráis en la pescadería (suele haberlo ya descongelado), es habitual que esté presente en la sección de Congelados. Comprobad su origen en la etiqueta correspondiente.

En muchas ocasiones, como es nuestro caso, sobra algún rabo de pulpo o la cabeza, que suele ser la parte menos vistosa y que queda siempre sin utilizar. Para la receta de hoy necesitaremos esa cantidad de pulpo: la cabeza o un rabo entero, y un poco de agua de su cocción si disponemos de ella (puede ser prescindible pero con ella el sabor será más intenso).

Comenzamos por picar la cebolla/cebolleta en juliana y la pochamos a fuego medio en una sartén con el aceite (40 ml). Pasados 5 minutos la retiramos. Queremos darle un toque de sabor al aceite. Si sois unos apasionados de la cebolla, podéis reservarla y añadirla más tarde bien picada a la bechamel.


Consejo 1: tamizamos la harina para evitar que vayan apareciendo grumos.

Seguimos a fuego medio. Ahora añadimos la harina y vamos mezclándola con el aceite, poco a poco, girando en la misma dirección y a la vez que deshacemos los grumos que puedan surgir. Comprobamos que se va formando una masa de color dorado.


Vertemos un poco de leche fría (100 ml) y seguimos removiendo en círculos, sin prisas, para que se vaya integrando la mezcla. Ponemos atención para ir aplastando los posibles grumos.

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Repetimos 2 veces más el añadir leche fría, y en la última vez echamos también 50 ml de agua de cocción del pulpo y salamos al gusto (una pizca en mi caso).

Removemos sin parar hasta que queda una bechamel en su punto, homogénea y sin grumos.

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Incorporamos el pulpo bien picadito (al gusto, incluso podéis picar en batidora) y seguimos mezclando en círculos.

Queremos que la harina se cocine lo suficiente. En el momento en que se producen burbujas en la mezcla es el punto óptimo de elaboración.


Reservamos en una fuente plana, dejamos que atempere y luego guardamos en el frigorífico tapado con un film transparente. De esta manera no se formará costra en la parte superior. Tendremos en frío un mínimo de 12 horas.

Consejo 2: dejad la masa hecha de un día para otro, con el frío cogerá la textura adecuada para luego moldearla, rebozarla y freírla de una manera más eficaz.

 

El rebozado

[Al día siguiente…] Disponemos 3 platos: uno con harina, otro con pan rallado y otro con los 2 huevos batidos.

Consejo 3: entre croqueta y croqueta pasamos la palma de las manos por la harina para que no se nos pegue la mezcla.

Vamos haciendo bolas del tamaño de una nuez (o con la forma tradicional si os gusta más), las pasamos por el huevo y después por el pan rallado. Las vamos reservando en una fuente sin que se toquen entre ellas.


Ponemos abundante aceite de oliva a calentar en una sartén a fuego alto, debe de estar bien caliente para que resulten bien crujientes las croquetas. Echamos un poco de miga de pan en el aceite y cuando esté bien tostado, es el punto de temperatura para las croquetas.

Freímos vuelta y vuelta hasta que estén doradas y reservamos sobre papel absorbente, para que vayan soltando el exceso de aceite.

Consejo 4: freír no más de 4-5 a la vez para que el aceite no baje de temperatura y para manejar mejor el punto crujiente del rebozado.

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Las croquetas podéis dejarlas preparadas, y congelarlas (antes de freírlas) para futuras fechas, seguro que os sacarán de un apuro más de una vez. Luego no hará falta descongelarlas, las freís directamente en aceite muy caliente y listo.

 

Para seguir mejor el proceso completo, os dejo un Paso a paso de la elaboración de la receta:

 

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10 comentarios

  1. A mi me gustan las croquetas de cualquier cosa Rubén, así que de pulpo, teniendo en cuenta que el pulpo me encanta, no va a ser menos.

    Eso sí, aprovechamiento el justo, que en mi casa cuando hacemos pulpo no sobran ni las migas… Tendré que hacer un día un mix empanada-croquetas 😉

    Bicos y buen finde!!

     
    • Ni mata ni engorda

      Correcto Laura, en mi casa pasa muy raramente pero esta vez sobró un rabo enterito. Del pulpo, me gustan hasta los “andares” acuáticos 🙂

       
  2. Celia.

    …. A mi nunca me sobra pulpo…siempre falta, pero comprare uno pequeñito para hacer muchas y congelar-las. . supongo que se podrá.

    Tienen una pinta de escandalo.

     
  3. Vivi Taboada

    Las hice este verano y estan deliciosas, desde luego las croquetas son mi perdición y estas tienen una pinta impresinantes!! bicos

     
  4. Lo dicho!!! estas caen si o si!!! seguiré al pie de la letra tus consejitos y … ya te mandaré la foto.

     
  5. Francisco testor

    En lo que no estamos de acuerdo como truco, sino que en tu caso es “el anti-truco” al igual que aparece en muchas recetas es agregar la leche caliente.
    Tiene que estar fría y así de verdad no sale un solo grumo. al ponerla caliente, el almidón de la harina gelatiniza y dificulta muchísimo que la leche se mezcle con los grumos que naturalmente se forman. Es el mismo proceso que si echas maicena a un líquido caliente.
    incluso usando la túrmix puedes romper los grumos pero estos quedan como pelotitas pequeñas, mientras que si mezclas la harina (roux en este caso) con la leche fuera del fuego, incluso toda la leche que toca y lo bates bien y luego lo pones al fuego, la masa queda sin un solo grumo. garantizado

     
    • Ni mata ni engorda

      Un buen punto de vista, que tendré en cuenta. Esta receta es la que se hace en casa de toda la vida, y las croquetas quedan estupendas, pero como dicen… Oído cocina!

       
  6. Que sepas que ya las he hecho y….. UN EXITAZO!!!

    Es que el que sabe, sabe (lo digo por ti) jejeje!!!

    Seguí al pie de la letra tus instrucciones y podemos decir que es la primera vez que me salen bien unas croquetas!!!

     
    • Ni mata ni engorda

      Genial Sandra! ya sabía yo que con tu maña y destreza culinaria no habría fallo… Graciñas y uns Bikos

       

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