Cómo hacer un Chuletón perfecto en casa

Los amantes de la buena carne solemos ir a restaurantes y Asadores a disfrutar de una buena pieza de carne roja a la parrilla. Pero no siempre hay esa posibilidad, y en casa también es posible preparar un buen chuletón o entrecot.

Os damos las claves para que resulte perfecto, y de paso, no morir en el intento.

DECÁLOGO PARA EL CHULETÓN PERFECTO

 1. Una buena carne. Lo primero y muy importante. Ya que vamos a disfrutar del momento, buscad un buen producto. La carne de buey suele estar por las nubes, así que una pieza de Vacuno Mayor es una magnífica opción.
 2. Mejor gordito. Un chuletón ha de ser de un grosor aceptable, para que luego al cocinarlo, nos resulte tostado por fuera y tierno/rosado en su interior. Lo recomendable son unos 5-6 cm. de grosor.
 3. Temperatura ambiente. La pieza de carne debe de estar atemperada, y no venir directamente del frigorífico. Sacadlo al menos 30 minutos antes, para que vaya cogiendo temperatura.

4. Nada de aceite. Usaremos un poco de grasa de la pieza de carne, para engrasar la plancha por la zona donde cocinaremos el chuletón.

5. Plancha bien caliente. Necesitamos temperatura alta para cocinar en condiciones nuestra carne. De esta manera se tostará por fuera y quedará tierno por dentro.

6. Vuelta y vuelta. Solo lo cocinaremos una vez por cada lado. Nada de marearlo sin parar. Con una vez por cada lado es suficiente.

7. La sal al final. La echaremos al finalizar, donde la carne absorberá la necesaria. Preferiblemente sal gorda o en escamas.

8. El punto de la carne. Cada comensal tiene sus preferencias, pero si habéis comprado una carne de calidad, lo mejor será no pasarla demasiado. Si luego la queréis más hecha, volved a la plancha, pero con menos temperatura, para que no se carbonice la parte exterior del chuletón.

9. Un momento de pausa. Retiramos la carne de la plancha, salamos y la tapamos con un paño limpio durante un par de minutos antes de servir. De esta manera cogerá más jugosidad.

10. Acompañamiento y maridaje. Para mí lo esencial es disfrutar de la calidad de la carne, así que una simple ensalada es la guarnición ideal. También podéis añadir algún pimiento asado o del piquillo.

El vino ha de ser con alta concentración y gusto potente, que no se achique ante el sabor de la carne. Un paso por barrica y un periodo de reserva son garantía de buen maridaje. Tempranillo, Garnacha, Mencía, encajan a la perfección.

 

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