Flores de Carnaval. Receta centenaria de Antolina.
Tiempo de Carnaval, “Entroido” aquí en Galicia, y con él llegan las recetas típicas de estos días. Además de filloas y orellas también hay lugar para las Flores de Carnaval.

Una receta sencilla para la que solo necesitaréis un molde metálico especial, que podéis comprar en ferreterías y tiendas de menaje.
En otras zonas de España también se elaboran y reciban nombres similares como Florones o Floretas, en Castilla-León y Castilla-La Mancha son muy típicas en celebraciones como aniversarios, comuniones o Semana Santa. Aquí en Galicia, están ligadas al Carnaval desde tiempos inmemorables, y nuestras abuelas nos cuentan como recuerdan a sus abuelas elaborar este postre en casa.
La receta que hoy os mostramos es de la Señora Antolina, ya tristemente fallecida, la cual la heredó de su madre y de su abuela, por lo que podemos asegurar que es una receta centenaria sin lugar a dudas. La historia viene de principios de siglo en Laza, un pueblo ourensano muy ligado al Entroido, donde la abuela de Antolina era la mujer del médico destinado allí.

Ha ido pasando de manos y el pasado domingo llegó a las mías en casa de Teresa González, que la conserva como un tesoro y la utiliza siempre en estas fechas para preparar unas ricas Flores en casa.
El domingo por la tarde nos pusimos manos a la obra y el resultado fue muy satisfactorio. Con las medidas justas y un ingrediente secreto siempre os saldrán bien a la primera.
Un elemento imprescindible para elaborar las Flores es un molde metálico con dicha forma, que podéis encontrar en cualquier ferretería o tienda de menaje. El molde que hemos utilizado es antiguo, por lo menos cuenta con 60-70 años, y se diferencia de los modernos en que éste de un metal más fuerte, de menos altura y tiene más “hojas” en su conjunto.

Particularmente me ha gustado mucho porque me recuerda al rosetón de una Catedral, presentes en muchas ciudades de Galicia y que gusta mucho por los vivos colores de sus vidrieras y sus formas artísticas.
Ingredientes:
250 gr. harina de trigo
3 huevos
1 cucharada de azúcar
50 ml de gaseosa
1 limón mediano (ralladura)
1 rama de canela
Azúcar glass
Aceite de girasol
Sal
Para 8 personas
Dificultad: fácil
Tiempo: 50 min.
Preparación de la receta de Antolina
Comenzamos por verter un poco de aceite en una sartén pequeña y freímos en él un pedazo de pan. Cuando esté ya dorado, lo retiramos y reservamos ese aceite, dejándolo enfriar, ya que lo usaremos más adelante. Lavamos bien el limón, lo rallamos (sin que lleve parte blanca) y reservamos.
En un plato sopero (o un bol) incorporamos la harina, hacemos un hueco en el centro con un tenedor y seguimos con el azúcar, la ralladura de limón, una pizca de sal y finalmente vertemos 2 cucharadas soperas del aceite que teníamos pre-frito con el pan.
Vamos removiendo con cuidado en el centro para ir mezclando los ingredientes. En este punto vertemos poco a poco la gaseosa, a la vez que removemos en círculos, mezclando perfectamente todo hasta que obtengamos una masa homogénea y espesa.

La gaseosa es el “elemento secreto” que hará que esta masa siempre salga bien y no tengamos problemas a la hora de freír. Antes de comenzar a ser popular su consumo allá por los años 40, se vendía en farmacias como un producto digestivo.
Seguimos el proceso batiendo los huevos con entusiasmo, de manera que nos quede la mezcla espumosa y con algo de aire. Sabemos el punto óptimo cuando al verter el batido no quedan restos adheridos en el recipiente.

Añadimos el huevo y vamos mezclando, primero removiendo en círculos y luego batiendo ligeramente, hasta que se mezcle bien con el resto de ingredientes. Dejamos reposar unos 25-30 min. para que “fermente” nuestra masa.
Cuando falten 10 min. para terminar el reposo, vertemos 500 ml de aceite de girasol en una sartén grande y honda. Ponemos a fuego fuerte y echamos una rama de canela para aromatizarlo.
Paso Importante: el aceite estará suficientemente caliente pero que no eche humo. Introducimos el molde en el aceite para calentarlo bien, con 2-3 min será suficiente (en función siempre del material del que esté fabricado el molde). Cuando elaboremos las flores debe de estar bien caliente para que se agarre bien la masa.

Freímos las flores: le damos un ligero batido a la mezcla para “repasarla” y comenzamos con el proceso de elaborar las flores. Introducimos el molde en la mezcla siempre sin que llegue a sobrepasar la parte superior del mismo, con el calor del metal la mezcla se pegará al molde y se soltará en el momento de meterlo en el aceite caliente de la sartén.
Según vamos friendo vamos dándole la vuelta a las flores para que se frían por ambos lados. Una vez estén doraditas las retiramos y reservamos en una fuente con papel absorbente, para que escurran bien el aceite.
Debéis de tener paciencia al principio del proceso, ya que mientras no le cojáis el punto puede que no os salgan bien o no se suelten bien del molde una vez en la sartén. Uno de los problemas más comunes es que el molde no esté lo suficientemente caliente, estad atentos a este punto.
Os dejo un pequeño vídeo ilustrativo del momento de freír las flores:
Una vez frías, que estarán más crujientes y sabrosas, se espolvorean con azúcar glass y se sirven en la mesa. Otras opciones son espolvorearlas con azúcar normal, echarles un chorrito de miel o bañar una de las caras con chocolate fundido. Las que os sobren guardarlas en una caja metálica (como las de las galletas) y os aguantarán varios días en perfecto estado.

Como recomendación de última hora, el molde no lo friegues o pases por agua, simplemente límpialo bien con un papel y luego guárdalo en una bolsa hasta la próxima vez que lo uses. En cuanto a las Flores de Carnaval, aunque sean típicas de estas fechas, podéis hacerlas el resto del año siempre que os apetezcan, son sencillas de preparar y están deliciosas.
Finalmente, os dejo una galería fotográfica del proceso completo, donde podéis comprobar las diferentes texturas de cada paso:












Amiguiño!!
Haces que parezca fácil, lo que todo el mundo dice que es, y que a mi me ha causado un ataque de nervios en el día de ayer.
Creo que voy a comprar otro molde. Al mío se quedó la masa tan pegada que parecía que en vez de gaseosa, en un despiste, le añadí super glue!!
Después de una noche en remojo, aún hay restos en el interior del molde y limpiándolos me he cortado…
Igual fue un castigo divino, por ponerme a hacer flores estando a dieta….A saber!!
Rubén no había visto tu receta…. Muy llamativo lo de la gaseosa.
Por cierto, cuando he leído eso de “no laves el molde” me he echado las manos a la cabeza…. yo ya lavé el mío muy presta……. En fin a ver que pasa la próxima vez que las intente.
Un bico!!
Hola Laura. La razón de no lavarlo es para que la siguiente vez la masa se pegue y despegue correctamente. Si quedan muchos restos de masa pegados puede limpiarse con un trapo humedecido y quedará bien limpio. Luego se guarda en una bolsa de plástico para la próxima tanda de flores.
En mi humilde opinión te has olvidado de un ingrediente fundamental que es la leche.
Un saludo.
Hay muchas recetas de flores de carnaval que llevan leche y otras muchas sin leche. En este caso yo me he ceñido a la receta de Antolina, la cual tengo que respetar tal como ella las preparaba. Esta receta la he hecho varias veces y están deliciosas. Gracias Mª Carmen por tu aportación.